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Sala 2: MÁS TARDE, MÁS EXTRAÑO

Exorcismo
Sobre las nuevas pinturas de Amadeo Azar

Uno

Para realizar sus obras, Amadeo Azar elige imágenes del suprematismo y del constructivismo ruso, trabajos de artistas de la vanguardia concreta local como Gyula Kocise o Raúl Lozza o proyectos arquitectónicos que van desde Francisco Salamone D'Anna hasta Konstantín Stepánovich Mélnikov.
A través de distintos lenguajes (acuarelas, collages, instalaciones y objetos), Azar interviene obras de artistas que creyeron a ciegas en el potencial transformador del arte porque se siente atraído por las convicciones de sus creadores, pero también por el fracaso de las grandes utopías materializadas en pinturas, esculturas o monumentos que supieron imaginar un futuro mejor, más libre y justo.
Malevich, con sus pinturas, quería crear nuevas realidades; los constructivistas pensaban que un orden social nuevo hacía nacer formas expresivas novedosas y que éstas acompañaban el cambio que estaba dándose en la sociedad. Los artistas de Arte Concreto Invención entendían que sus cuadros de colores planos y textura industrial generaban voluntad de actuar argumentando que todos tenían la capacidad de concretar este tipo de obras y, al hacerlo, tenían la posibilidad de actuar y transformar la realidad.En este proceso de reproducción o intervención de las imágenes, Amadeo Azar genera poderosos desplazamientos de sentido, que terminan cuestionando o volviendo extrañas a esas piezas originales. Las embellece, como lo hace la memoria cuando recuerda a nuestro primer amor: un novio, el anarquismo, el punk o el rock.
La obra de Amadeo Azar evidencia reconocibles marcas de pertenencia a la contemporaneidad: trabaja con citas, referencias a artistas, obras y problemas de la historia del arte. Deslumbra su capacidad para dominar el agua en la acuarela así como su pulso, que es tan exacto que no deja huella humana en el papel cortado del collage. Su obra es precisa y preciosa.


Dos

Las nuevas pinturas que se presentan en esta exposición se llaman La bomba, La capilla, La escultura, Las voces, La mesa, Los círculos y Los libros. En los títulos no hay adjetivos calificativos ni verbos expresando temporalidad: está vez no hay pasado, tampoco futuro. La estructura gramatical mínima indica puro presente. Paradójicamente la omisión del tiempo verbal subraya la idea de que las pinturas son. Son la bomba, las voces, es la capilla, la escultura y la mesa. Cuando me refiero a que las pinturas son, no hago alusión a un juego tautológico, sino a que no hay nada detrás de eso que vemos, nada para recomponer más allá de la pura apariencia. No hay interpre-tación, ni alegoría, ni paráfrasis significantes, porque Amadeo Azar representa mesas y libros, como también podría pintar un perro o una sirena. Las referencias ya no pertenecen a un horizonte histórico ni estético determinado, la coherencia del sistema de referencias se ha derrumbado. A diferencia de todo lo anterior, no interesa la procedencia de las imágenes, ni el tema, tampoco importa la belleza. Estas obras ya no sonnecesariamente preciosas ni precisas. Nuevamente digo: estas obras son.
Pintadas sobre recortes de tela descartados, las pinceladas cortas y rítmicas se presentan como fuerzas de choque que se expanden en una superficie de colores apagados. Estas obras son el efecto de una honesta necesidad de pintar, de convivir con los caprichos (la decisión de querer pintar cualquier cosa o exponer a las obras de manera vertical a pesar de tener un formato apaisado) y, por qué no, de lidiar con cierta burocracia artística que demanda un tipo determinado de obra.
La mutación de intereses y procedimientos que se observan en estas piezas obedece a un ejercicio de experi-mentación personal del artista. La plataforma, Los círculos y El aeropuerto son obras que expresan un modo de autoafirmación y de libertad individual. Inauguran una nueva etapa, donde Azar se desprende de algunas operaciones conceptuales características de la práctica artística contemporánea y de la domesticación de cierta pintura actual. Su muestra Más tarde, más extraño es como un trance, un sueño liberador, un exorcismo.

Lara Marmor, octubre 2017