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NO LE CAIGO BIEN A NADIE PERO ESO ES PORQUE SOY UN ESPEJO PUESTO EN HABITACIONES DONDE LA GENTE CREE QUE ESTÁ SOLA

En la sala de entrepiso Marina Alessio presenta una instalación de objetos, collages y fotografías
que explora la ideas de lo auténtico/lo simulado, la tensión entre la cultura argentina y la
europea, entre lo urbano y la alta cultura. Cabezas que parecen calcos de esculturas romanas son
en realidad retratos contemporáneos de modelos masculinos de Vogue, vandalizados con
aerosol. Un ramo de flores pende del centro de la sala, marchitándose durante la muestra. Un
poema hecho con palabras de otros grabado sobre un espejo interfiere el encuentro con la
propia imagen. Los marcos remiten a los de la pintura clásica italiana pero son claramente
imitaciones baratas. Alessio ensaya el germen de una poética del fracaso, que transcurre entre la
melancolía y el humor.